El juego de México contra Sudáfrica ayudó a curar la herida del Apartheid
Después de finalizar el Apartheid, blancos y negros sudafricanos continuaban sus vidas aislándose entre sí hasta que llegó el Mundial
Jueves, 17 de junio de 2010 a las 07:55
- La Copa Mundial de la FIFA está cerrando las brechas raciales en Sudáfrica
- Varios sudafricanos blancos asisten a torneos de futbol, un deporte que solía ser de "negros"
- La unidad racial dispersó los miedos de que el reciente asesinato de Eugene Terreblanche pudiera ocasionar disturbios
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Los intentos forzados por reconciliarnos nunca funcionaron. Pero la gente ha tomado la Copa Mundial en sus propias manos y la volvió algo propio | |
| Ferial Haffajee, editor del periódico City Press | ![]() |
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JOHANNESBURGO (CNN) — El juego de apertura de la Copa Mundial 2010 no pasó desapercibido: Sudáfrica se enfrentó a su oponente del grupo A, México, dejando un marcador de 1-1 y mostrando que el poder del futbol logró una victoria adelantada.
El futbol, conocido localmente como Diski, ha sido un deporte tradicionalmente “negro” en esta región, así que fue muy notorio que gran parte de los 84,490 asistentes al partido a las afueras de Soweto no fueran personas de color, particularmente personas blancas.
Antes del silbatazo de inicio, los organizadores habían hablado de su objetivo primordial: dejar un legado de mayor unidad entre la gente que había estado dividida por tanto tiempo por su historia compartida.
La paranoia histórica y la desconfianza entre grupos raciales fue reavivada en la república hace poco tiempo, en abril, cuando el líder de la supremacía blanca, Eugene Terreblanche, fue asesinado en su granja.
Mo Allie, experto en futbol que escribe para el periódico The Sowetan, dijo a CNN que después del asesinato de Terrablanche, la gente esperaba una guerra civil sanguinaria, pero eso no ha ocurrido.
“La gente dejó de lado sus diferencias; la gente en las calles sonríe mucho más y los problemas económicos y las divisiones raciales han sido olvidadas”.
Ferial Haffajee, editor del periódico City Press, en Sudáfrica, está de acuerdo con el análisis de Allie. “Creo que en el último mes hemos visto que se superan las barreras raciales, y la gente no pensó que esto fuera posible después de que el asesinato de Terrablanche nos puso al borde de una guerra racial. La gente ha mostrado su enorme capacidad humana de buscar un objetivo común”.
Aunque los organizadores tienen razones para estar satisfechos con el progreso temprano de sus objetivos, Haffajee dijo a CNN que el crédito no debería ser sólo del cuerpo regulador del futbol mundial, la FIFA ni del gobierno sudafricano.
“Yo no le atribuiría el éxito a los organizadores. Lo que me sorprende es que parece que surgió solo. Los intentos forzados por reconciliarnos (nos dijeron que nos tomáramos de las manos para superar las barreras raciales) nunca funcionaron. Pero la gente ha tomado la Copa Mundial en sus propias manos y la volvió algo propio”.
Estas opiniones en los medios nacionales parecen tener peso en las opiniones de los fanáticos que hablaron con CNN después del juego en el Soccer City Stadium.
Kate Oakley, una mujer blanca de 24 años que trabaja como compradora en Johannesburgo, dijo que la Copa Mundial unió a los sudafricanos porque normalmente piensan que los blancos no salen a ver el futbol, pero hoy todos estaban juntos.
"Normalmente el rugby es para los blancos y el futbol para los negros, pero desde hace un par de semanas, un equipo de rugby, los Afrikaans de Pretoria jugó en el estadio de los Piratas de Orlando en Soweto, y ¡llevaron sus vuvuzelas! Ha sido asombroso cómo han cambiado algunas cosas”.
Rob Matthews, un oficial blanco, de 59 años, agregó que éste había sido su primer juego de futbol en Sudáfrica. “Llegamos en tren, un transporte que tradicionalmente usa la comunidad negra pero fue estupendo, nos divertimos mucho y definitivamente vamos a regresar”.
“Creo que la comunidad se mezclará después de la Copa Mundial. Creo que es un beneficio más importante que el económico. La deuda se puede pagar pero el espíritu de la comunidad no tiene precio”.
Chandesh Britlaw, abogado hindú de 41 años, dijo que las noches como esa pueden ayudar a la unidad, y que desde un aspecto personal, la Copa Mundial ha sido un gran beneficio. “Soy hindú, pero antes que nada soy sudafricano”.
Nboniseni Mathivha, gestor negro de 35 años en el departamento de finanzas de Gauteng, ya era un espectador regular de las ligas nacionales de futbol antes de la Copa Mundial, y también dio la bienvenida a las multitudes que reflejaron la diversidad poblacional de Sudáfrica.
"El público del primer juego tuvo más gente blanca e hindú, fe algo muy multirracial y fue muy distinto a las multitudes que casi siempre son negras. La mayoría de los asistentes sudafricanos no-negros temieron por su seguridad”.
Para Mathivha, la clave para mantener el impulso de la Copa Mundial es que el futbol sea más proactivo en cuanto a su promoción, una acción que podría tener mayores beneficios sociales.
“Hay futbol en todas las comunidades, y necesitamos que los fanáticos blancos regresen el futbol a las escuelas para que haya más jugadores blancos”.
"Debemos progresar, yo vi el apartheid pero mi generación se desvanecerá y las nuevas generaciones regresarán unidas a los estadios en el futuro”, dijo a CNN.
Desde que se anunció que la “nación arco iris” sería la sede del deporte de la FIFA en 2004, los escépticos alegaron que habría zonas que necesitarían inversión desesperada y muchos recursos para lograr el desarrollo del torneo.
Los estadios nuevos se construyeron a expensas de un país donde el 40% de la población vive con dos dólares al día. Para muchos, la clave para crear un legado es el buen comienzo de la Copa Mundial.
"Creo que es poco realista esperar más que un factor de ‘bienestar’. Cuando la Copa Mundial termine y los estadios gigantescos se queden aquí, no creo que podamos esperar que un deporte una a la gente de forma permanente”, dijo Allie a CNN.
"Aún habrá gente insatisfecha por vivir en condiciones de pobreza; la disparidad masiva entre jefes y trabajadores seguirá, al igual que las divisiones raciales”.
Haffajee agregó que las estadísticas del país muestran que los dueños negros de negocios importantes para la economía y su presencia en puestos administrativos aún tienen mucho camino por recorrer. La brecha de ingresos aún necesita el trabajo de dos generaciones para poder ponerse a la par.
"Es difícil poner un precio al valor de los eventos que pueden unir a la nación. Es la primera vez que sentimos este tipo de nacionalismo desde 1994”.
Agregó que debe haber cautela sobre la creación de un momento milagroso, porque al ver lo feudal que siguen siendo algunas zonas en Sudáfrica, donde se asesina a un granjero o un granjero asesina a sus trabajadores, puede ser muy fácil que esto fracase.
"Mejor debemos prestar atención a las cosas pequeñas, donde la gente se esfuerza por ser amigos, por enamorarse y por casarse, y ésta es la clave del progreso. El trabajo duro será en julio, cuando concluya el torneo”.



