La inspiradora lucha de Navratilova contra el cáncer
CNN siguió a la atleta durante su tratamiento contra el cáncer, su buena actitud y su optimismo siempre estuvieron con ella.
Martes, 10 de agosto de 2010 a las 13:03

La tenista de 53 años, se retiró del deporte profesional pocos meses antes de cumplir los 50. Y con esa misma fuerza enfrentó el cáncer. (Archivo EFE).
- CNN siguió a Martina Navratilova en su batalla contra el cáncer de seno
- Ahora ella anima a las mujeres a hacerse mamografías regularmente
- Navratilova ganó 59 títulos de Grand Slam; todavía juega en el Legends Tour
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Nunca sabes lo que la vida te va a lanzar. Mejor estar preparado | |
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PARÍS, (CNN) — Ella es considerada una de las mejores tenistas de la historia, un ícono de los deportes femeninos. Así que cuando Martina Navratilova accedió a que CNN la siguiera durante su tratamiento de cáncer de mama, me pregunté cómo sería cubrir periodísticamente a una persona tan fuerte y realizada.
Rápidamente me di cuenta que Martina Navratilova no iba a dejar que el diagnóstico de cáncer se atravesara en su camino.
“Mi instinto me decía que yo sólo necesitaba seguir adelante, y no me gusta poner todo en pausa. Seguí jugando hockey y seguí esquiando y jugando tenis, por supuesto”, dijo.
Navratilova ganó 59 títulos de Grand Slams de sencillos, dobles y dobles mixtos durante una brillante carrera que sólo terminó hace cuatro años, cuando se retiró unos meses antes de su cumpleaños número 50.
A Navratilova le diagnosticaron cáncer de seno el 24 de febrero, un día en que lloró, pero sólo por un momento.
Ella dijo: “Pensaba que lo iba a mantener privado, en silencio, que nadie necesitaba saber. Es un asunto muy personal, desde luego, quería guardar mi energía para combatirlo”.
“Pero entre más sabía sobre lo que tenía y por qué yo era tan afortunada –que fue diagnosticado tan temprano porque me hice la mamografía que había estado aplazando durante un par de años por falta de tiempo—mas sentía que estaba bien”.
Después del shock inicial, Navratilova nos dijo cuán agradecida estaba de que su cáncer haya sido descubierto de forma temprana, porque entre más pasara sin ser detectado mayor mal causaría.
Cuando se supo la noticia de su diagnóstico en los medios mundiales unas semanas después, a la mujer de 53 años podía perdonársele que se encerrara y aislara.
Pero de la misma forma en que enfrentó los incontables retos en las canchas, ella se hizo disponible para los periodistas, dando múltiples entrevistas en un intento de hacer que más mujeres fueron conscientes del prevenible asesino que es el cáncer.
Su tratamiento tendría dos etapas: una lumpectomía (extracción del tumor) en marzo y luego radioterapia en mayo y junio.
Mi camarógrafo y yo nos encontramos con Navratilova afuera del L'Institut Curie en París, Francia, en donde sería sometida a seis semanas de radioterapia.
Al menos cuatro veces a la semana, Navratilova caminaba por las escaleras del hospital al lado de pacientes de todas las edades que estaban en varios tratamientos contra el cáncer.
Antes de irse de París a Londres, Navratiolva mencionó que iría de compras a Ralph Lauren. Necesitaba ampliar su guardarropa para su trabajo en The Tennis Channel en el Abierto de Francia. Me preguntó: “¿Tienes 56 atuendos distintos?”
Estaba relajada cuando fue de compras. Un vendedor sostuvo una blusa con muchos adornos y ella dijo, claramente: “¡Esa no soy yo!”.
Regresamos a París para la semana cuatro del tratamiento de Navratilova. Todavía se veía fuerte y optimista, pero los tratamientos empezaban a desgastar a la atleta”.
Navratilova estaba tratando de balancear los tratamientos en la mañana con su trabajo en The Tennis Channel en el torneo francés.
Y después de pasar el día transmitiendo, Martina jugaba tenis en las tardes. Practicaba para el Legends Tour. Su compañera sería la campeona de 1998 de Wimbledon Jana Novotna.
Incluso con la lucha de Navratilova con su enfermedad, la pareja ganó el campeonato en un día caluroso de París.
Miles habían ido a ver al ícono deportivo en acción. Navratilova agradeció al público en francés y luego en inglés. Dijo: “Nunca sabes lo que la vida te va a lanzar. Mejor estar preparado”.
Regresamos a París para una visita final en junio 16 y llegamos al hospital 20 minutos antes de que Navratiolva llegara. Esa vez Novotna estuvo allí para apoyarla. Dos atletas checas, lado a lado.
Navratilova estaba muy feliz, muy complacida de casi acabar con la radiación. “En realidad estaba contando las horas porque eso se toma tu vida, y no puedes hacer nada, no puedes ir a ningún lado”.
La vimos caminar a través de las puertas de vidrio, y esperamos afuera del hospital. Tomó mucho más tiempo de lo normal, pero el resultado valió la pena.
Navratiolva estaba muy feliz de terminar la radiación: lanzó sus manos sobre su cabeza, hizo un pequeño baile, y luego trató de deslizarse sobre el pasamanos. Caminó justo hacia la cámara, tan feliz, tan aliviada de que todo se hubiera acabado.
“Todo el mundo estaba muy emocionado. He estado recibiendo tantos mensajes de texto y correos electrónicos diciendo “¡Último día! ¡Último día! Aleluya”. Vamos a tener que hacer una fiesta esta noche para celebrar.
Navratilova sabe que hay posibilidad de que el cáncer vuelva algún día. Dijo: “He aprendido mucho y espero que no tenga que volver a pasar por esto por un buen tiempo. Pero si vuelve a pasar, estaré preparada”.
Navratilova y el círculo cercano de su grupo de apoyo asistieron a una cena esa noche.
Se sentaron en círculo en un patio, disfrutando la tarde de París hasta el amanecer. Navratilova estaba agradecida por sus amigos, agradecida por su apoyo, pero sobre todo lista para regresar a su vida.
Harvey Hogan, camarógrafo de CNN, contribuyó a este informe.


