El Primer Ministro de Japón 'en la mira' por sus gustos para vestir
Un crítico de moda compara la multicolor y ochentera camisa del primer ministro japonés con su política y filosofía para gobernar
Miércoles, 12 de mayo de 2010 a las 10:00

Yukio Hatoyama fue criticado por su colorida camisa (Cortesía Shukan Asahi).
- Las encuestas de opinión muestran que 67% no aprueba al primer ministro
- La esposa de Yukio Hatoyama también llamó la atención cuando aseguró que en una vida previa había conocido al actor Tom Cruise
- Analistas advierten que es una mala señal que se ponga mayor atención en la ropa del primer ministro en vez de su política
![]() |
Esta camisa es de los 80 o 90. Sus ideas y filosofía son viejas. Japón se encuentra en una crisis y no la superaremos con un primer ministro como este | |
| Don Konishi, crítico de moda | ![]() |
|
(CNN) — Yukio Hatotyama, primer ministro de Japón, se encuentra inmerso en un mundo de dolores políticos.
Las encuesta más reciente de uno de los diarios más importantes del país, el Yominuri Shimbun, registra un 24% de aprobación de su administración, que significa una caída de nueve puntos respecto al mes anterior. Mientras, el 67% de los encuestados lo desaprueban.
Así, cuando recientemente Hatoyama abrió las puertas de la residencia oficial donde ofreció una parrillada japonesa a votantes comunes en un evento llamado “Real Hato Café”, uno de sus mayores esfuerzos para dirigirse a ciudadanos, no logró la suficiente atención del crítico de moda Don Konishi, pero su atuendo sí.
Un multicolor retroceso a la década de 1980, un desastre para la moda, fue como Konishi describió el atuendo del primer ministro: una camisa roja, amarilla, verde, morado y azul. El crítico escribió una condena pública sobre su camisa en una revista de circulación nacional y advirtió que esa colorida prenda representa lo que las encuestas ya habían mostrado: Hatoyama no tiene tacto.
“Esta camisa es de los 80 o 90. Sus ideas y filosofía son viejas. Japón se encuentra en una crisis y no la superaremos con un primer ministro como este”.
El día que Konishi habló con CNN, portaba gafas de armazón blanco, zapatos plateados y un pequeño sombrero de ala ancha.
“Un diseñador de modas como yo puede vestir así, pero no el mandatario de Japón”, dijo.
Konishi se interesa tanto en Hatoyama porque el país se apasiónó por el primer ministro, quien llegó al cargo en medio de una histórica ola de descontento electoral. El Partido Democrático de Japón desbancó al Partido Liberal Demócrata, que mantuvo el poder por casi 50 años continuos.
Una vez en el poder -desde septiembre de 2009-, el primer ministro y su esposa han sido un fascinante ejemplo de pareja.
La señora Hatoyama, por ejemplo, publicó un cuento en el que escribió sobre una de sus vidas anteriores, en la que conoció al actor Tom Cruise. En otra ocasión, comentó en un programa de televisión que recibe energía al “comerse el sol”.
El primer ministro, se convirtió en una sensación luego de su elección, cuando una vieja canción suya llamada “Take Heart” -grabada hace décadas-, llegó al espacio radiofónico.
Durante los primeros meses de su gestión, el país recibió y aceptó los caprichos de los Hatoyama. Pero entonces comenzó un frustrante estancamiento en su administración, especialmente por su manera de manejar la retirada de la base militar de los Estados Unidos de la isla de Okinawa.
Los encuestados por Yomimuri Shimbun dijeron que ha sido muy soso en sus intentos por encontrar una solución para los habitantes de Okinawa.
Las críticas a su camisa podrían parecer maliciosas e irrelevantes, pero es una mala señal, dijo Keith Henry, un consultor sobre asuntos de gobierno de Asia Strategy.
“Como político, deseas que la atención esté sobre tu política y tu agenda. Creo que la prensa y los ciudadanos japoneses se han perdido la paciencia con él, al grado que ya o prestan atención a sus propuestas porque no tienen fe en su habilidad para implementarlas”.
“La prensa y los medios están empezando a ser quisquillosos sobre asuntos que son verdaderamente irrelevantes para el futuro de Japón pero preveo que eso seguirá. Que no se vista apropiadamente, vaya a los restaurantes equivocados, gaste demasiado en sus comidas o de la manera en que viste su esposa. Va de la política de su gobierno a la política personal. Eso no ayuda a Japón”.
Las cifras de las encuestas sobre el sujeto de estudio están desubicadas. Hatoyama dijo a reporteros: “Tomo en serio que mis niveles de aprobación han caído significativamente. Sin embargo, no renunciaré”.


