Investigar en México puede ser una cita con la muerte para los periodistas
Tan sólo en enero han sido asesinados tres comunicadores en el norte del país. Los diarios locales dudan sobre cubrir las noticias del narco
Jueves, 04 de febrero de 2010 a las 13:05

Familiares de periodistas asesinados protestaron en 2007 ante PGR. (Cuartoscuro).
- La prensa debe ser cautelosa sobre las investigaciones relacionadas con los cárteles de la droga.
- Los periodistas dicen que las organizaciones criminales los presionan para cubrir o no historias.
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No quiero héroes aquí en mi periódico porque puede ser peligroso | |
| Agustín Lozano, editor en jefe del periódico El Bravo, en Matamoros | ![]() |
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CNN — En la mayoría de los lugares, cuando 16 personas son baleadas, los medios de comunicación locales reportan el incidente sin perder tiempo.
Pero cuando la matanza descrita sobre lo que sucedió el 31 de enero pasado en Ciudad Juárez, Chihuahua, los editores del periódico más grande de la ciudad deben tener una discusión antes de decidir cubrir e investigar la historia.
Debido a la violencia de los cárteles de la droga en todo México, los periodistas se encuentran caminando en una delgada línea entre cubrir la historia y volverse parte de ésta.
Ya este año, tres periodistas han sido asesinados, reafirmando lugar del país como uno de los más peligrosos del mundo para los periodistas.
La violencia de las drogas "genera temor, aunque no te guste admitirlo", dijo a CNN Pedro Torres, subeditor de El Diario de Juárez.
Los cárteles han elegido a periodistas y editores, a quienes informan sobre sus actividades, algo que da a los editores una pausa antes de que reporten los incidentes probablemente vinculados a los cárteles.
Después de discutir sobre la matanza de jóvenes del domingo pasado, el Diario de Juárez decidió investigar, pero está consciente de lo que eso significa.
Siempre estamos tratando de investigar, pero cuando te adentras de forma muy profunda provocas una reacción ", dijo Torres, refiriéndose a las amenazas de los traficantes de drogas. "En este caso, estamos tratando de cavar tan profundo como sea posible."
Sin embargo, si los esfuerzos del diario son para recibir "reacciones", ellos tendrán que retroceder, dijo.
Ésta es una forma de autocensura que muchos medios en México han aceptado por la preocupación de la seguridad de su personal.
Algunas veces, los miembros del cártel llaman al periódico para intentar que los periodistas no escriban sobre ciertos incidentes, otras veces los presionan para que ciertas historias sean incluidas.
"Hay presión proveniente de todos lados", dijo Torres.
En enero, secuestraron a un reportero del crimen del periódico Zócalo en Saltillo -Valentín Valdés Espinosa. Él fue encontrado muerto poco después, su cuerpo mostraba señales de tortura y varios impactos de bala.
Según el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), Valdés Espinosa, fue encontrado con un mensaje que decía: "Esto va a ocurrirles a quienes no entiendan. El mensaje es para todos".
Menos de dos semanas después, las autoridades de Sinaloa hallaron el cuerpo de otro periodista quien fue secuestrado en diciembre.
El cuerpo de José Luis Romero también mostraba signos de tortura, informó CPJ.
La víctima más reciente fue Jorge Ochoa Martínez, un editor y director mexicano de dos publicaciones en el estado de Guerrero, quien murió la semana pasada tras recibir un disparo en la cara, según medios locales.
La oficina del procurador de Justicia del estado dijo a CNN el miércoles que había dos pistas en la investigación, pero que las autoridades no estaban listas para hablar de éstas públicamente.
"Obviamente, para este año, ya es una cifra alarmante", dijo a CNN Anthony Mills, director de libertad de prensa del Instituto de Prensa Internacional en Viena, Austria, sobre los tres asesinatos de periodistas. "Ahí parece no tener fin."
"Aunque los periodistas continúan con valentía haciendo su trabajo, el hecho es que el asunto de la matanza sistemática de periodistas va a tener un efecto sobre el trabajo que hacen", agregó Mills.
Para agravar el problema, declaró Mills, o es la incapacidad o la falta de voluntad de las autoridades mexicanas para investigar la violencia contra los periodistas.
Un reportero del Diario de Juárez fue asesinado en 2008. Las autoridades locales y federales visitaron la oficina del periódico y juraron llevar a los asesinos ante la justicia, "pero al final, nada pasa", dijo el editor Pedro Torres.
El caso del reportero del Diario de Juárez, Armando Rodríguez sigue sin resolverse.No quiero héroes
Agustín Lozano, editor en jefe del periódico El Bravo en Matamoros, Tamaulipas, del otro lado de la frontera con Brownsville, Texas, dice que la precaución extrema debe volverse la norma para reportar el crimen.
"No quiero héroes en mi periódico porque puede ser peligroso", dijo Lozano a CNN. "Somos reporteros, no policías".
Matamoros no ha visto tanta violencia como las demás ciudades fronterizas, pero es el hogar del cártel del Golfo.
Además de un exceso de precaución, el periódico de Lozano solamente reporta sobre incidentes en medio de un conflicto cuyo alcance es internacional.
Lozano dijo que los periodistas son los mensajeros que se están quedando atrapados en medio de un conflicto cuyo alcance es internacional.
México, como país de paso para las drogas, y Estados Unidos, como consumidor, tienen que trabajar juntos para resolver el problema de tráfico antes de que los periodistas y otras personas puedan estar seguros, agregó.
Mientras tanto, "no hay seguridad, ni garantías".
A pesar de los retos y el medio ambiente peligroso, Torres, el editor en Ciudad Juárez, se mantiene optimista.
"Nuestra meta es volver a realizar el tipo de periodismo que estábamos haciendo hace dos años," antes de la escalada de violencia, dijo.


