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Daños colaterales de la lucha antinarco: la vida que sigue

La vida después de perder a un ser querido como producto de los enfrentamientos con entre las fuerzas federales y el narco

Por Luis Brito
Viernes, 04 de marzo de 2011 a las 08:15
Una muerte inocente en el operativo contra uno de los Beltrán Leyva
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 (Luis Brito)
Su esposo se murió durante el operativo contra Beltrán Leyva   (Luis Brito)

(CNNMéxico)— Andrea Martínez se despierta cada madrugada triste desde que su esposo Ignacio Aguilar murió.

Él es uno de los más de 350 ciudadanos ajenos al crimen organizado o las fuerzas del orden que han muerto desde el 2007 en ataques, enfrentamientos u operativos, y a quienes el Gobierno federal califica como “daños colaterales”.

Ignacio murió acribillado el 16 de diciembre de 2009 durante un operativo de la Secretaría de Marina en Cuernavaca, Morelos, que significo el fin del capo Arturo Beltrán Leyva, El Barbas.

“Ya pasó más de un año y a veces siento que Nacho luego va a llegar a aquí. No es vida vivir con dolor, sin su amor”, expresa Andrea.

El matrimonio dedicaba su vida a trabajar el expendio de tortillas que había logrado abrir 5 años antes (2004), a unos 3 kilómetros de su domicilio.

Ella preparaba las tortillas en la máquina, comprada en bonos e Ignacio repartía en su camioneta pedidos a restaurantes y taquerías de la capital de Morelos.

Trabajar en equipo les permitía mantener a Daniel, el hijo que procrearon, de 7 años, y a Azucena, de 14, hija del primer matrimonio de Andrea.

“Últimamente él también vendía tacos afuera de la tortillería, vendía tacos de res, de chivo, yo hacia las tortillas; el día no alcanzaba para todo lo que él hacía, empezábamos a las 5 de la mañana y terminábamos a las 7, 8 de la noche”, agrega.

Ahora tendrían 9 años de casados. Se conocieron porque Andrea era vecina de un primo de Ignacio desde que había dejado su pueblo natal, en Tejupilco, Estado de México, para trabajar en Cuernavaca.

Ignacio entonces era divorciado, padre de dos hijas —actualmente de 15 y 18 años— y empleado de una empresa de mensajería.

Su carisma y alegría ganaron el corazón de Andrea. Su primer esposo falleció en un accidente vehicular cuando apenas llevaban un año de casados y su hija Azucena 2 semanas de nacida.

“Era el hombre que yo quería, todo mundo tenemos errores, defectos y virtudes. Él también tenía defectos pero era una persona a la que toda su familia amaba y yo más. Siempre dije que lo quise desde el día que lo vi”, manifiesta Andrea.

Habla en entrevista con CNNMéxico en el expendio de tortillas que lleva el mismo nombre que su hijo y en cuyo interior aumenta la temperatura de 25 grados que pega a la “Ciudad de la Eterna Primavera”.

Una fotografía del hombre usando un sobrero charro, tomada un 15 de septiembre, día de la Independencia, luce en una pared junto a una veladora y un crucifijo.

“El dolor no cede, las personas dicen que con el tiempo, pero cada día que pasa lo extraño más, es más duro. Todo cambia, se duerme uno triste, se levanta uno triste”, expresa.

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1.Una muerte inocente en el operativo contra uno de los Beltrán Leyva
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