Benedicto XVI reconoce la hospitalidad de México a su llegada
Alrededor de 4,000 personas acudieron al Aeropuerto de Guanajuato para ver llegar al líder de la Iglesia católica
Sábado, 24 de marzo de 2012 a las 07:30
- Cerca de 4,000 personas recibieron al Papa en el Aeropuerto de Guanajuato
- A pesar del calor, el ánimo entre los fieles católicos
- Benedicto XVI ofreció rezar para que cese la violencia en México
- El presidente de México destacó el Estado laico
SILAO, Guanajuato (CNNMéxico) — Benedicto XVI bajó del avión que lo trajo a México mientras saludaba y la multitud le respondía a lo lejos. Por primera vez pisaba suelo mexicano como líder de la Iglesia católica.
A pesar del calor, las diferencias de edad y condición de los 4,000 asistentes al Aeropuerto Internacional de Guanajuato, hubo emoción cuando el pontífice apareció por la escotilla del avión.
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Quienes lo recibieron eran en su mayoría jóvenes procedentes de escuelas católicas de distintas partes del país; también había grupos indígenas.
Al final de la escalinata lo esperaba el presidente Felipe Calderón y su esposa, Margarita Zavala. El saludo fue un apretón de manos, apegado al protocolo entre dos jefes de Estado que se ven después de un tiempo.
Esta formalidad contrastó con el encuentro entre el Vicente Fox y el papa Juan Pablo II en el 2002. El entonces presidente de México besó el anillo papal.
Analistas y jefes de otras iglesias dijeron que el mandatario se comportó como católico y no como jefe de Estado, violando así las disposiciones del Estado laico mexicano.
Calderón, por el contrario, destacó en su discurso de bienvenida al Papa que México es un país donde impera el Estado laico.
“Visita usted un país donde avanzamos hacia la consolidación de nuestra democracia, con pleno respeto a la libertad, a la libertad de culto, a la pluralidad política, a la pluralidad religiosa, a la pluralidad ideológica, que es posible en un Estado laico, como el que somos”, dijo.
Esta referencia ocurre mientras el Congreso discute una reforma al artículo 24 de la Constitución, cuya nueva redacción amplía los derechos sobre la libertad de culto.
Y aunque ya había visitado México cuando era cardenal, ahora, como pontífice, Benedicto XVI reconoció que la experiencia es distinta:
“Ya sé que estoy en un país orgulloso de su hospitalidad y deseoso de que nadie se sienta extraño en su tierra. Lo sé, lo sabía ya, pero ahora lo veo y lo siento muy dentro del corazón”, dijo.
El presidente de México, Felipe Calderón, destacó por su parte que la presencia de Su Santidad adquiere un significado enorme en "horas aciagas y difíciles" por las que atraviesa el país.
“El crimen organizado infringe sufrimiento a nuestro pueblo y muestra hoy, un siniestro rostro de maldad como nunca antes”, manifestó el presidente.
También se refirió a la crisis económica, sequía e inundaciones que han asolado al país.
“A pesar de todo, México está de pie. Está de pie porque los mexicanos somos un pueblo fuerte”, enfatizó ante el aplauso y algarabía de los presentes.
“Yo sé que su visita, Su Santidad, alentará el esfuerzo de los mexicanos y reconfortará su alma”, agregó el Presidente.
Al terminar la ceremonia de recepción, Benedicto XVI caminó varios metros desde el estrado hasta el sitio donde lo esperaba el papamóvil que lo llevaría al Colegio Miraflores, en León, donde dormirá las tres noches que estará en Guanajuato, el único estado que visitará.
En los 32 kilómetros de recorrido que separan al aeropuerto del colegio, miles de voluntarios —la mayoría jóvenes— formaron una valla humana.
Este sábado, Benedicto XVI sostendrá una reunión privada con Calderón en la Casad el Conde Rul, en el centro de la ciudad Guanajuato.
Al término del encuentro, el Papa saldrá al balcón de la finca histórica para saludar a un grupo de niños que lo estará esperando en la plaza de la Paz.
El papa Benedicto XVI visita México a siete años de haber iniciado su pontificado, en abril de 2005.


