Peña Nieto consuma el "anhelo" de convertirse en presidente de México
El priista juró el cargo durante un acto breve en un recinto 'blindado', mientas afuera y dentro del lugar hubo protestas contra su gobierno
Sábado, 01 de diciembre de 2012 a las 14:23
- Enrique Peña Nieto asumió la presidencia de México en una ceremonia ante el Congreso
- El recinto legislativo estuvo resguardado por decenas de militares y policías federales
- Peña Nieto permaneció alrededor de cinco minutos en el lugar
- Sus compañeros gritaron porras, mientras dentro y fuera del recinto hubo protestas contra él
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El gobierno que hoy inicia es ilegítimo de origen. (…) A lo largo y ancho del país se dio la compra del voto | |
| Ricardo Cantú Garza, diputado del PT | ![]() |
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CIUDAD DE MÉXICO (CNNMéxico) — Cuando tuvo la banda presidencial sobre el pecho, Enrique Peña Nieto volteó a los asientos del salón del pleno de la Cámara de Diputados y, sonriendo y moviendo los brazos, saludó a sus compañeros del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que vuelve al poder tras pasar 12 años en la oposición.
En un acto de apenas cinco minutos, el priista rindió protesta este sábado como nuevo presidente de México, con lo que cumplió un anhelo que expresó públicamente por primera vez en septiembre de 2011, después de terminar su mandato como gobernador del Estado de México, la entidad más poblada del país.
Antecedido por el mandatario saliente, Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), Peña Nieto llegó al Palacio Legislativo de San Lázaro, en el oriente de la Ciudad de México, alrededor de las 11:30 horas (local).
Escoltado por diputados priistas, entró al recinto, accedió al salón de plenos y caminó hasta la tribuna, donde su correligionario, Jesús Murillo Karam —a quien propuso como procurador general de la República—, le tomó protesta del cargo para el periodo 2012-2018.
Un beso a la banda presidencial marcó el adiós de Felipe Calderón como presidente de México.
En el balcón superior, la ahora exprimera dama, Margarita Zavala, acompañaba a su primer acto público como esposa del titular del Ejecutivo a Angélica Rivera.
Rivera únicamente observó mientras los legisladores gritaban porras de apoyo a la compañera de Calderón, quien nunca perdió la sonrisa durante la ceremonia.
Entre gritos de "¡México!" y "¡Asesino!"
Durante su breve presencia, Peña Nieto fue recibido tanto con porras como con reclamos, en un salón de plenos dividido por legisladores con banderas de México y otros con cruces en señal de luto y pancartas acusando la "ilegitimidad" del nuevo gobierno y del saliente.
“¡México, México!”, gritaron los legisladores del PRI y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aliado tradicional del priismo.
“¡Peña presidente, Peña presidente!”, insistieron los compañeros del exgobernador, a fin de acallar las protestas de decenas de diputados de la izquierda.
Antes de la llegada del priista, varios de ellos desplegaron en un costado del salón una manta con el lema “Imposición consumada, México de luto” y exhibieron varios carteles, en alusión al fraude electoral del que acusan a Peña Nieto.
Desde que se dieron a conocer los resultados de las votaciones, sin embargo, el priista ha señalado que su victoria fue legal, pues el Tribunal Electoral federal, máxima autoridad de México en la materia, determinó que la elección presidencial del 1 de julio fue válida y declaró a Peña Nieto presidente electo.
La organización de panistas y priistas no pudo callar los gritos de "¡Asesino, asesino!" contra Calderón, por lo que legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) acusan son 83,000 muertos consecuencia de la Estrategia Nacional de Seguridad.
Tampoco evitaron que legisladores perredistas, de Movimiento Ciudadano y partido del Trabajo arrojaran billetes falsos contra Peña Nieto, acusándolo de la compra de votos para tomar posesión del Ejecutivo este 1 de diciembre.
Los partidos de izquierda aprovecharon sus posicionamientos desde la tribuna —en los que Peña Nieto no estuvo presente— para reprochar por las elecciones del 1 de julio y advertir que no permitirán una “regresión” al régimen de 71 años de gobiernos priistas.
“El gobierno que hoy inicia es ilegítimo de origen. (…) A lo largo y ancho del país se dio la compra del voto”, dijo Ricardo Cantú Garza, del Partido del Trabajo (PT).
Polémica por dispositivo de seguridad
Ricardo Monreal, de Movimiento Ciudadano, criticó en su turno que la Cámara de Diputados estuviera en “estado de sitio” y afirmó que un joven había muerto en un enfrentamiento con policías durante las protestas afuera de San Lázaro.
Desde las primeras horas de este sábado, decenas de militares y agentes federales montaron un dispositivo de seguridad alrededor del recinto.
Colocaron vallas metálicas, instalaron retenes y usaron gas lacrimógeno para replegar a los manifestantes que por la mañana comenzaron a expresarse contra lo que consideran la “imposición” de Peña Nieto en la Presidencia de la República.
En sus turnos, el priista Humberto Galindo Quiñones y Arturo Escobar, del PVEM, rechazaron que se hubieran registrado muertos en las protestas y aseguraron que el gobierno de Peña Nieto está preparado para afrontar los problemas del país.
“Juntos vamos a asumir la oportunidad que se nos brinda con visión de futuro”, dijo Escobar, líder de los diputados del Partido Verde.
Entre los invitados escuchaban los discursos los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), consejeros del Instituto Federal Electoral (IFE), gobernadores en funciones y electos, así como empresarios y representantes de otros países.
Tras una hora de posicionamientos, Murillo Karam decretó un receso en la sesión y ordenó que un grupo de diputados conformara comisiones de cortesía para recibir a los mandatarios entrante y saliente.
Pocos minutos más tarde, ambos entraron al salón del pleno, subieron a la tribuna y concluyeron el proceso de transición de gobierno que inició luego de que, a finales de agosto, el TEPJF validara la victoria electoral de Peña Nieto.
Terminado el protocolo, y aunque la oposición advirtió que cuestionará o se opondrá a su programa de gobierno, el priista tuvo motivos para sonreír porque vio cumplido el deseo que admitió hace más de un año: “Sí quiero ser presidente de México… aspiro a ser el presidente de los mexicanos”.




