OPINIÓN: Las madres educan a sus hijos desde el vientre
Los factores físicos y psicológicos que enfrenta una mujer durante su embarazo contribuyen a la formación de la personalidad del feto
Lunes, 12 de diciembre de 2011 a las 10:33

La investigación concluye que el estrés durante el embarazo está asociado con desarrollo cerebral acelerado en el bebé (Getty Images).
- El medio ambiente en el que vive una mujer embarazada influye en el crecimiento del feto
- Las postales biológicas del exterior son factores que determinarán el desarrollo del bebé
- La relación entre la madre y el feto permite que el aprendizaje empiece antes del nacimiento
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Nota del editor: Annie Murphy Paul es la autora de Origins: How the Nine Months Before Birth Shape the Rest of Our Lives (Orígenes: cómo los nueve meses antes del nacimiento afectan el resto de nuestras vidas).TED es una organización sin ánimo de lucro dedicada a las “difundir ideas que valen la pena”, mediante charlas publicadas en su página web.
(CNN) — ¿Cuándo empieza el aprendizaje? Como expliqué en la charla que di en TED, el aprendizaje empieza mucho antes de lo que muchos de nosotros nos hubiéramos imaginado: en el vientre.
Cuando supe eso por primera vez, me sorprendí como cualquiera. Escribo sobre ciencia, y desde hace unos años, empecé a notar una deslumbrante variedad de hallazgos sobre el periodo prenatal. Esos descubrimientos estaban generando emoción entre científicos, aunque revertían creencias establecidas sobre el momento en que empezamos a absorber y a responder a la información en nuestro entorno.
La investigación que descubrí es parte de un floreciente campo conocido como orígenes fetales y convierte al embarazo en algo que no había sido nunca: una frontera científica.
Los resultados comprueban que mucho de lo que una mujer embarazada se encuentra en su vida diaria (el aire que respira, la comida y las bebidas que consume, los químicos a los que está expuesta, incluso las emociones que siente) es compartido de alguna forma con el feto. Esos factores forman una mezcla de influencias tan individuales e idiosincráticas como la misma mujer. El feto asume esas contribuciones maternas como información, o como me gusta llamarlas: postales biológicas del mundo exterior.
Al atender esos mensajes, el feto aprende a responder preguntas cruciales para su supervivencia: ¿Nacerá en un mundo de abundancia o de escasez? ¿Estará seguro y protegido, o enfrentará constantes peligros y amenazas? ¿Tendrá una vida larga y fructífera o una corta y hostil?
La dieta y el nivel de estrés de la mujer embarazada proveerán pistas importantes sobre las condiciones que lo rodean. Los cambios resultantes en el cerebro del feto y otros órganos son parte de lo que da a los humanos su enorme flexibilidad, su habilidad de prosperar en ambientes tan variados como la fría tundra en Siberia y los pastizales en la sabana en África.
El reconocimiento de que el aprendizaje en realidad empieza antes del nacimiento nos lleva a una nueva e impactante concepción del feto, de la mujer embarazada y de la relación entre ambos.
El feto, sabemos ahora, no es una mancha inerte, sino una criatura activa y dinámica, que responde y se adapta para prepararse al mundo al cual entrará. La madre no es una incubadora pasiva y tampoco es una fuente de daño inminente para su feto, sino una poderosa y (con frecuencia) positiva influencia sobre su hijo antes de que nazca. Y el embarazo no es una espera de nueve meses, sino un periodo crucial en sí mismo, “un periodo de montaje o puesta en escena para el bienestar y las enfermedades posteriores en la vida”, como dice un científico.
Este periodo crucial se ha vuelto un prometedor nuevo objetivo en la prevención y aumenta las esperanzas de superar flagelos como la obesidad y los problemas del corazón mediante intervención antes del nacimiento. Al enseñar a los fetos las lecciones correctas mientras están en el útero, potencialmente podemos terminar con los vicios cíclicos de pobreza, debilidad y enfermedad e iniciar ciclos virtuosos de salud, fortaleza y estabilidad.
¿Cómo puede una mujer embarazada comunicar a su feto lo que necesita saber?
Los científicos sugieren que si estás embarazada, consumas pescado, pero asegúrate que sea del tipo bajo en mercurio: los ácidos grasos omega3 en la comida de mar están asociados con mayor inteligencia verbal y mejores habilidades sociales en los niños. Haz ejercicio: investigaciones sugieren que los fetos se benefician de la actividad física de su madre. Protégete de las toxinas y de los contaminantes, que están relacionados con defectos de nacimiento y menor coeficiente intelectual.
No te preocupes mucho por el estrés: las investigaciones concluyen que un estrés moderado durante el embarazo está asociado con desarrollo cerebral acelerado del bebé. Busca ayuda si piensas que puedes estar sufriendo de depresión: las mujeres pueden tener partos prematuros, los bebés de mujeres depresivas son más propensos a tener poco peso al nacer, pueden ser más irritables y tener más problemas para dormir. Y (este es mi consejo favorito) come chocolate: está asociado con menor riesgo de sufrir de una condición de alta presión arterial conocida como preeclampsia.
Cuando sostenemos a nuestros bebés por primera vez, los imaginamos limpios y nuevos, sin marcas de vida, pero de hecho ellos ya han sido formados por el mundo y por nosotras. Es mi privilegio compartir con la audiencia de TED las buenas noticias sobre cómo podemos enseñarles a nuestros hijos desde el principio.
Las opiniones expresadas en este artículos son exclusivas de Annie Murphy Paul.

