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OPINIÓN: Barack Obama y su retirada estratégica de Afganistán

En la visita sorpresa del presidente a las bases en territorio afgano, dijo que no planea construir un país a la imagen de Estados Unidos

Por Jeremi Suri
Lunes, 07 de mayo de 2012 a las 14:23
Barack Obama asegura que seguirá apoyando al gobierno de Afganistán (AFP).
Barack Obama asegura que seguirá apoyando al gobierno de Afganistán (AFP).
Lo más importante
  • Jeremi Suri: El discurso de Obama representa el inicio de un rápido retiro de la guerra afgana
  • Suri dice que la retirada estratégica tiene sentido a la larga y que esto deja a Afganistán como un Estado con un gobierno corrupto y con la amenaza del Talibán
  • A largo plazo, los riesgos para EU y Afganistán podrían aumentar, dice Suri

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Nota del Editor: Jeremi Suri fue honrado con la distinguida cátedra Mack Brown para liderazgo en asuntos mundiales por la Universidad de Texas, en Austin. Es  profesor en el Departamento de Historia y en la Escuela de Asuntos Públicos Lyndon B. Johnson. Ha escrito varios libros, el más reciente: Liberty's Surest Guardian: American Nation-Building from the Founders to Obama.

(CNN)— La visita sorpresa este martes del presdente Barack Obama a Afganistán incluyó una declaración extraordinaria: “Nuestra meta no es construir un país a la imagen de Estados Unidos, o erradicar cada vestigio del Talibán. Estos objetivos requerirían muchos años más, muchos dólares más y muchas más vidas de estadounidenses”.

Obama prometió seguir apoyando un Estado soberano en Afganistán. También se comprometió a retirar a todos los soldados de combate de EU para el 2014 y disminuir su presencia en la reconstrucción de la nación. El presidente declaró que la derrota de Al-Qaeda estaba ”al alcance”, pero no prometió ningún resultado político específico en el país en el que los estadounidenses han peleado durante más de 10 años.

Tras su discurso y la firma del acuerdo estratégico, comenzó el rápido retiro de las fuerzas de la región. La Casa Blanca le ha prestado poca atención a Afganistán en los últimos dos años, y ha seguido bajando sus expectativas.

Un reciente aumento de la violencia, actos homicidas realizados supuestamente por un soldado estadounidense y la ofensiva quema de libros del Corán en Afganistán, borran cualquier ilusión que tuvieran algunos por permanecer en la región.

El gobierno de Obama sabe que no puede tener éxito en llevar seguridad y estabilidad a Afganistán. Los Estados Unidos se retirarán tan pronto como puedan, dejando pocas y limitadas garantías de apoyo para el gobierno de Hamid Karzai y sus nuevas instituciones.

Esta no es una victoria o una reivindicación por los logros obtenidos. Tampoco es una admisión de derrota.

De hecho, el presidente Obama está en lo correcto cuando dice que la capacidad de Al-Qaeda en Afganistán está bastante disminuida, en parte gracias a los extensos ataques aéreos en los pasados tres años. El presidente también tiene razón cuando explica que algunas de las instituciones afganas, especialmente sus Fuerzas de Seguridad, son más efectivas ahora que en el 2009.

Pláticas directas con miembros del Talibán han demostrado, de acuerdo con Barack Obama, que algunos exmilitantes de ese terrible régimen ahora ven un futuro para ellos en el nuevo gobierno que simpatiza con occidente. Estas son condiciones que hacen ahora de Afganistán una menor amenaza para sus vecinos y para los Estados Unidos, de lo que lo ha sido en la década pasada. Washington ha logrado esa limitada meta.

Proteger este modesto logro al mismo tiempo de retirar las fuerzas americanas, serán la guía de las políticas públicas. El discurso de Obama es señal de que quiere asegurar que ha hecho suficiente y que ahora debe enfocarse en otras prioridades estratégicas, incluyendo la débil economía de su país que continuará dejando a Afganistán fuera de las noticias, y buscará reasignar rápidamente los recursos financieros y militares invertidos en la región, especialmente hacia el este de Asia y el Golfo Pérsico.

La Casa Blanca está buscando un balance lejos de Asia Central. Las oportunidades que prometen para los Estados Unidos están en el Mundo Árabe (donde ocurre la llamada Revolución Árabe), y no en Afganistán. Esta estrategia servirá para dejar a salvo a los Estados Unidos de otro ataque terrorista planeado y ejecutado en territorio afgano. Sin embargo, los esfuerzos americanos no traerán paz y estabilidad a la región.

Karzai seguirá siendo el presidente de Afganistán, dirigiendo un gobierno corrupto e incompetente. Los caudillos locales continuarán dominando la política fuera de la capital Kabul, desviando los recursos públicos para su enriquecimiento personal. El Talibán mantendrá su rebelión de bajo nivel, con el apoyo y refugio de Pakistán. Desde varios ángulos, Afganistán seguirá siendo un Estado fallido.

Pronto se convertirá en un Estado fallido e ignorado, como lo era en los años anteriores al 11 de septiembre del 2001.

Un Estado afgano fallido que no amenaza a los Estados Unidos no marca ni una victoria ni una derrota para la administración de Obama. El presidente evadió correctamente el uso de cualquiera de esas dos palabras. Como con otros problemas, el presidente de EU ha encontrado un pragmático punto medio que protege las necesidades estratégicas de raíz, reduce riesgos y le gusta a los votantes que están hartos de la guerra. Ha colocado la seguridad de los estadounidenses sobre otras metas valiosas: democracia, derechos humanos y desarrollo.

Afganistán seguirá sufriendo de violencia, desintegración, corrupción e ineficiencia gubernamental. Estas fuentes de inestabilidad se esparcirán hacia otros países, especialmente a su vecino Pakistán, y ello debilitará los intereses de largo plazo de Estados Unidos.

Sin embargo, en el próximo año, EU podrá retirar y reafirmar algunas ganancias en temas de seguridad. Eso es suficiente para Obama, aunque las consecuencias puede que no sean claras en el corto plazo. Una retirada estratégica en Afganistán tiene sentido, pero los afganos y los estadounidenses pagarán el precio.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Jeremi Suri.


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