Orígenes
Andrés Manuel López Obrador inició su trayectoria política en Tabasco a finales de la década de 1970 y, en 1988, se unió a la corriente que encabezó Cuauhtémoc Cárdenas en protesta contra el Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Mientras ese año Cárdenas contendió por la presidencia, López Obrador lo hizo por primera vez por el gobierno de su estado natal. Poco después, una vez fundado el Partido de la Revolución Democrática (PRD), fuerza política de izquierda, fue nombrado dirigente estatal.
En 1994 compitió por segunda vez por el gobierno de Tabasco. Perdió los comicios, pero afirmó que el PRI había cometido fraude y comenzó una marcha hacia la Ciudad de México en protesta contra los resultados.
Fue dirigente nacional del PRD de 1996 a 1999 y, un año más tarde, ganó las elecciones para jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF). Como gobernante de la capital mexicana, construyó una base de apoyo que le permitió lanzarse por la presidencia por primera ocasión en 2006.
Fortalezas y debilidades
Medidas como la creación de una pensión universal para adultos mayores y su lema “Primero los pobres” le ganaron el respaldo de clases medias y bajas, de acuerdo con analistas.
Dentro del GDF y del PRD forjó un equipo cercano de colaboradores que lo apoyaron en su primera contienda presidencial y lo hacen ahora. Algunos de ellos son Ricardo Monreal, Alejandro Encinas y Claudia Sheinbaum.
Su reacción tras las presidenciales de 2006 —cuando instaló un plantón en una de las principales avenidas de la capital, instauró un autodenominado gobierno legítimo y tachó de “espurio” al de Felipe Calderón— le valió críticas de grupos empresariales y de otros partidos, que lo acusaron de intransigente y no respetar a las instituciones.
Sus desafíos
Integrantes de su equipo de campaña admiten que uno de sus retos es acercarse con grupos de los que estuvieron distanciados hace seis años, como los empresarios. Afirman que por esa razón han recorrido todo el país y buscado un contacto directo con esos sectores.
El propio López Obrador reconoce que hay gente que no cree en su proyecto, pero sostiene que su popularidad crece de forma sistemática y, por ello, duda de las encuestas que lo sitúan en el tercer lugar de las preferencias.




