Exámenes físicos personalizados revelan potencial deportivo y sus riesgos
La evaluación 'mortofuncional' sirve para conocer el estado físico de una persona antes y durante la práctica de cualquier disciplina.
Martes, 09 de marzo de 2010 a las 14:49

La finalidad del estudio es que los deportistas y sus entrenadores aprovechen mejor las rutinas. (SXC).
- La evaluación mortofuncional es recomendable para todos los deportistas.
- Sirve para conocer los parámetros de entrenamiento, como auxiliar para armar mejores rutinas y establecer factores de riesgo para la salud.
- Consiste en exámenes clínicos y valoración del rendimiento.
(BALANCE) — Quienes practican algún deporte deben llevar a cabo una valoración física y morfológica previa, conocida como evaluación mortofuncional.
Este estudio consta de una serie de exámenes clínicos y de rendimiento físico para definir los parámetros de entrenamiento y establecer factores de riesgo en la práctica de cualquier especialidad deportiva.
El doctor Julián Pérez, especialista en medicina deportiva de la Clínica Sports & Health, considera que la evaluación mortofuncional “es fundamental para el mayor aprovechamiento del ejercicio sin riesgo para la salud”.
Los exámenes aplicados determinan tanto la forma (morfología) como la función (fisiología) del individuo. Ambos parámetros establecen las bases del rendimiento deportivo de cada persona.
Con los resultados es posible para el entrenador dirigir las cargas de entrenamiento y proporcionar herramientas para el control o modificación de la rutina. También pueden detectarse talentos en función del predominio de ciertas capacidades.
Para llevar a cabo la evaluación mortofuncional de forma completa, los estudios aplicados se dividen en dos grandes grupos:
El primero consiste en exámenes clínicos. La finalidad de éstos es buscar factores de riesgo o contraindicaciones para la práctica de alguna especialidad deportiva, además de establecer medidas preventivas o correctivas, proporcionando la seguridad al deportista de que su actividad no supone un riesgo para su salud.
Los estudios clínicos más utilizados son: historia clínica, somatoscopia, electrocardiograma de reposo, pruebas bioquímicas en sangre, encuesta nutricional, composición corporal, electrocardiograma de esfuerzo, y espirometría.
A la otra categoría se le conoce como valoración del rendimiento. En ella se determina el nivel de las capacidades biomotoras.
La intención es llevar a cabo un control médico más estricto de cada deportista y, finalmente, establecer pronósticos del rendimiento futuro de todos los atletas. Las pruebas que se realizan con mayor frecuencia son fuerza (dinamometría, isocinecia), capacidad aeróbica, potencia anaeróbica, potencia en miembros inferiores, y pruebas psicométricas.
Una vez establecido el diagnóstico clínico y de rendimiento, es fundamental que el deportista y su entrenador conozcan las capacidades en las cuales se debe trabajar más.
El médico del deporte debe orientar sobre la prevención y el control de los factores de riesgo encontrados en la evaluación y aplicar medidas para contrarrestarlos.
