Se rieron de la "gripe porcina"
La pandemia que paralizó a la tecera ciudad más poblada del mundo, también fue blanco de chistes que y la inspiración de canciones
Viernes, 23 de abril de 2010 a las 12:08

En medio del pánico por la epidemia, en las calles de chilpancingo Guerrero y otras ciudades circularon autos con "cubrebocas" (Archivo) (Cuartoscuro).
- Los chistes por la gripe porcina comenzaron a circular en correos electrónicos y las redes sociales a pesar de lo serio de la amenaza
- Playeras, mascotas de peluche del modelo del virus en color azul y ojos y demás artículos fueron un negocio creativo
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CIUDAD DE MÉXICO (CNNMéxico) — Los cerditos más famosos del mundo fueron el blanco de bromas y chistes por el estigma de ser el origen del nuevo virus de la influenza AH1N1.
A través de correos electrónicos masivos se difundió la manipulación de un cartel cinematográfico de la película infantil Babe, el Puerquito Valiente: en lugar de aparecer tierno e ingenuo, el cerdito era el protagonista de un film de terror.
En otro chiste, se ve a la señorita Peggy y a otros personajes de Los Muppets con un cubre bocas. Peggy, la eterna enamorada de Kermit, aparece enojada porque la rana la discrimina.
Porky, quien suele despedir los programas de dibujos animados, es el único sonriente junto a Bugs Bunny, el Coyote, el Correcaminos y Tweety, quienes lo miran con miedo mientras él saluda con su brazo alzado.
Los roles se invirtieron en el tradicional cuento de Los Tres Cochinitos y el Lobo Feroz. El lobo aparece asustado ante la amenaza de uno de los tres hermanitos: “Si no me abres la puerta, estornudaré y estornudaré y seguro de contagiaré”, le dice.
El cerdo, estigmatizado por la epidemia que aún no tenía vacuna y provocaba muertes en casos avanzados, aparecía en el salón de un grupo de autoayuda acompañado de una vaca y un pollo, especies que también han sido el centro de epidemias que afectan la salud del ser humano, como las vacas locas y la gripe aviar.
Y la creatividad también comercializó al poner en venta algunas playeras con la leyenda: “Fui a México y todo lo que conseguí fue influenza porcina”.
La música fue otra forma de sarcasmo. Géneros como la cumbia, el corrido, el rap y la música pop sirvieron para narrar la psicosis que se vivía en la Ciudad de México.
Algunas personas hicieron sus protectores con la misma tela de sus vestidos.
Pero con los chistes, las leyendas urbanas sobre un ataque biológico también proliferaron en las redes sociales.
Las fotos en los perfiles de Facebook se actualizaron con rostros que llevaban un cubrebocas.
En cadenas de correos electrónicos aparecía la sospecha y la desconfianza. Algunos usuarios difundieron textos con la idea central de que la alerta sanitaria sólo era una estrategia del gobierno mexicano para distraer la atención de una recesión económica.
Toda versión sobre el origen de la epidemia fue desvanecida cuando comenzaron las muertes y el nivel de contagio aumentó. Luego intervino la Organización Mundial de la Salud y otros países comenzaron a padecer la pandemia.
