El embarazo vuelve ‘súper poderosas’ a las mujeres
Mientras el vientre crece, una tormenta de neuroquímicos y hormonas prepara al cerebro para garantizar la continuidad de la especie humana
Martes, 08 de junio de 2010 a las 00:00

Joan Morrel, de la Universidad de Rutgers, ha llegado a comparar el poderoso efecto del periodo posparto, en el que comienza la lactancia, con el de una adicción.
Como muchos otros de sus colegas, ha sugerido que el recién nacido posee la misma capacidad que las hormonas femeninas para gatillar el comportamiento maternal.
Cuando dio la oportunidad a un grupo de ratas embarazadas de escoger entre una dosis de cocaína y hacerse cargo de unas crías recién nacidas, la mayoría se inclinó por la segunda opción.
Como una explicación a este fenómeno, Kelly Lambert recuerda que al succionar los pezones de las madres, los hijos estimulan la secrección de pequeñas cantidades de endorfinas, los analgésicos naturales que resultan tan apetitosos para las neuronas como los opiáceos por la sensación de placer que liberan.
También se libera oxitocina, la famosa hormona del “amor”, bautizada por otros como la “molécula de la confianza” e involucrada en el reconocimiento y establecimiento de relaciones sociales.
La otra cara de la moneda de la remodelación cerebral son los riesgos de trastornos neuropsiquiátricos. Fernando López Munguía, presidente de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, recuerda que la depresión en el embarazo y el posparto se relaciona con alteraciones hormonales.
