Tratamientos contra el cáncer: morir o someterse a ensayos clínicos
John Cossman tiene cáncer desde hace 8 años, y gracias a los ensayos clínicos, ha logrado sobrevivir luego de 90 radioterapias y 200 quimios
Martes, 05 de octubre de 2010 a las 13:03

cancer (CNN).
- En el mundo hay más de 96,500 pruebas realizándose en 174 países
- John Cossman ha estado luchando contra el cáncer por ocho años
- Cossman decidió someterse a pruebas de medicamentos al agotarse sus opciones
- Se sometió a su cuarto ensayo clínico este verano; es uno de los 16 pacientes en el estudio
- Antes de la aprobación de la Dirección de Medicinas de EU, una droga pasa por pruebas de varios años
- La Dirección de Medicinas y Alimentos puede detener un ensayo clínico en cualquier momento si aparecen problemas de seguridad inesperados
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Siempre estás en una montaña rusa cuando tienes cáncer. Tienes algo de éxito y muchos fracasos | |
| John Cossman, paciente con cáncer | ![]() |
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(CNN) — Sus amigos lo llaman el hombre de hierro. John Cossman ha pasado por más de 90 radioterapias y 200 quimioterapias desde que fue diagnosticado con cáncer de cabeza y cuello hace ocho años.
El cáncer se ha esparcido a su pulmón derecho, brazo derecho y cerebro. Hace cuatro años, se le acabaron las opciones de tratamiento: todas las formas disponibles de quimioterapia habían sido usadas.
Si quería vivir, tenía que probar ensayos clínicos.
“¿Cuánto tiempo tengo?”, preguntó al doctor.
“Con tratamiento, dos años”, le respondió. “Sin tratamiento, seis meses”.
Ahora, Cossman, de 61 años, está sentado en la oficina de un doctor, listo para que se le realice una tomografía axial computarizada (TAC) que determinará si su cáncer está siendo controlado. Está en su cuarta prueba clínica.
En tres ocasiones ha tenido malas noticias. Trata de no pensar sobre eso mientras se desliza dentro de la máquina gigante que envuelve su cuerpo.
Piensa, en vez de ello, en su esposa e hija de 13 años, adoptada en China. La vida ofrece mucho como para rendirse.
“Sabré cuando no quede mucho tiempo. Y no me siento así ahora mismo… Si lo que estoy haciendo puede ayudar a alguien a fin de cuentas, entonces vale la pena”.
Manteniendo a raya a la enfermedad
Cossman es uno de los 16 pacientes con formas progresivas de cáncer que actualmente son parte de un estudio de un medicamento en desarrollo por la farmacéutica de Massachusetts, Cerulean Pharma. La compañía espera agregar otros 20 pacientes al ensayo en laboratorios en Arizona, California y Nuevo México.
La droga a prueba es la segunda fase de un proceso de tres etapas que toma años antes de que la Dirección de Medicinas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) incluso considere aceptar la medicina en el mercado.
Cossman es una de las decenas de miles de personas alrededor del mundo que participan en ensayos clínicos de medicamentos. Según ClinicalTrials.gov, hay más de 96,500 pruebas realizándose en 174 países. Cossman supo de las pruebas por su oncólogo. “De otra forma no sabría nada sobre ellas”.
Quiere hacer que otros sean “conscientes del cáncer de cabeza y cuello, y esos ensayos clínicos están disponibles”, dice. “Las personas deben ser conscientes de que están tirando dados”.
En este caso, la droga de quimioterapia, conocida como CRLX101, es puesta dentro de nanopartículas –partículas diminutas poco más grandes que moléculas- que son administradas de forma intravenosa cada dos semanas a los pacientes.
La esperanza es que las nanopartículas localicen el cáncer, emitan quimioterapia dentro de los tumores, y al mismo tiempo que blinden al tejido sano de su toxicidad, dice Oliver Fetzer, presidente y director ejecutivo de Cerulean.
Al hacer eso, la droga se aloja en los tumores y al mismo tiempo los pacientes pueden mantener una calidad de vida decente. “Se quiere ver cuánto se puede mantener la enfermedad a raya”, dice Fetzer.
John Ryan, el jefe médico de Cerulean, agrega: “La verdadera medida de éxito en oncología es extender la longitud de tiempo de vida de los pacientes”.
Sin embargo, ese medicamento está todavía lejos del mercado. La FDA puede detener un ensayo clínico en cualquier momento si aparecen problemas de seguridad inesperados.
“Nos mantenemos en contacto constante con la FDA durante el ensayo clínico”, dice Ryan. “Hay un constante intercambio con esa agencia, particularmente con respecto a la seguridad de la droga y a eventos inesperados”.
Toma alrededor de nueve años para que una medicina oncológica pase por los estudios clínicos necesarios para la aprobación de la Dirección de Medicinas, dijo el doctor Kenneth Kaitin, director del Centro para el Estudio de Desarrollo de Medicinas Tufts, un grupo de investigación independiente sin ánimo de lucro.
Según un estudio de 2007 hecho por el centro, una farmacéutica gasta alrededor de 1,300 millones por cada producto aprobado, una cifra que incluye costos de ensayos clínicos fallidos.
Cuando la droga en prueba es para el cáncer, los pacientes están con condiciones muy avanzadaas de la enfermedad. El éxito con frecuencia es medido en pequeños pasos.
“Lo que normalmente quieres ver en este tipo de pacientes, es que si puedes mantenerla enfermedad a raya por dos meses, en realidad vas bastante bien, porque los pacientes son muy avanzados” con el cáncer, dice Fetzer. “Es una regla general, porque cada enfermedad es diferente, cada paciente es diferente”.
"Pasé por cada tipo de quimio que había"
Empezó con un bulto en su garganta hace ocho años. Cossman pensó que desaparecería. Su doctor lo diagnosticó como cáncer de cabeza y cuello, una sorpresa para Cossman, porque nunca fue bebedor o fumador excesivo.
Fue sometido a 36 radioterapias y quimioterapias en dos meses y medio. Sobrevivió con un tubo de alimentación durante seis meses.
Los siguientes tres años no tuvo cáncer. Pero en junio de 2005, un tumor apareció en su pulmón derecho. Empezaron de nuevo las radio y quimioterapias. El tumor fue eliminado, pero otro volvió a aparecer cerca de un año después.
“Llegas a un punto en donde no pueden radiar más el pulmón”.
Todavía tiene problemas respiratorios por la radiación al pulmón. Una quimioterapia taponó sus conductos nasolagrimales. Otra generó un brote en todo su cuerpo.
“Para junio de 2006”, dice, “había pasado por cada tipo de quimio que había sido aprobada para cáncer de cabeza y cuello. El tratamiento, o dejaba de funcionar, o los efectos secundarios iban a ser más perjudiciales para mi salud”.
Su opción: morir o entrar a ensayos clínicos.
El primer estudio mantuvo a sus tumores –para entonces tenía cuatro- controlados durante casi cinco meses. Para permanecer en una prueba, el crecimiento del tumor tiene que estar limitado a 20%. Un TAC mostró un crecimiento de 22%.
“No puedes inmediatamente pasar de un estudio a otro. Tienes que estar limpio de químicos y de radiación durante 30 días”.
En su segundo estudio, desarrolló un tumor en su brazo derecho.
Pronto estaba teniendo problemas de visión y empezó a perder su pelo.
El hombre que había aguantado tanto fue diagnosticado con un tumor cerebral. En diciembre, fue sometido a cirugía para extraerlo.
Su tercer estudio, a principios de este año, no funcionó. “Sostienes tu respiración, esperando que esté funcionando. Luego cuando el TAC sale y muestra que los tumores están creciendo, es realmente frustrante”.
“¿Me deprimo?: Sí. ¿Pero me quiero rendir?: No”, afirma.
Así que Cossman entró a su cuarto estudio este verano: el ensayo clínico de Cerulean Pharma.
Seguir luchando
Vestido en una bata medica, Cossman espera el TAC. Es deslizado suavemente al gran tubo. El examen sólo dura unos minutos.
No busca compasión. No tiene quejas sobre a lo que se ha tenido que enfrentar. De hecho, celebra su vida porque “ha sido buena conmigo”.
Su hija tenía 5 años cuando él fue diagnosticado. Ahora tiene 13.
Cossman explica que el doctor le dijo que sólo 5% de los pacientes con cáncer que pueden ser elegibles para ensayos clínicos saben de ellos. Él quiere que otros que están sufriendo sean más proactivos, que les pregunten a sus doctores sobre todas sus opciones.
Lentamente, sale del TAC. Comienza la espera por los resultados.
Se dirige a casa. Trata de no ilusionarse. Su teléfono suena después de unas cuantas horas. Al otro lado de la línea, el doctor le da la mejor noticia que ha tenido en más de un año: Su cáncer ha crecido a una tasa de 11%, lo suficientemente lento para permanecer en el estudio.
Sin embargo la buena noticia sólo es temporal.
Unas semanas después, aparece sangre en la vejiga de Cossman y un nuevo tumor es encontrado en su espalda. Su doctor le aconseja salirse del estudio. Cossman espera entrar a un nuevo estudio pronto.
“Siempre estás en una montaña rusa cuando tienes cáncer. Tienes algo de éxito y muchos fracasos”.
¿Todavía quiere seguir luchando para vivir?
“Definitivamente”, dice.


