El (verdadero) significado de los sueños
Ahora que cambia tu horario, te damos más claves de por qué soñamos, qué significan los sueños y los mitos, como morir de insomnio
Lunes, 10 de enero de 2011 a las 16:55

(SXC)
El siguiente descubrimiento es que el cerebro de un recién nacido, cuando duerme, utiliza los sueños para aprender a mover su cuerpo.
Así lo asegura Jens Schouenborg, neurocientífico de la Universidad de Lund.
“Cuando nació mi hija menor, llevarla a la cama se convirtió en una tarea titánica. Al menos hasta que cumplió un año”, señala Lund.
“Por eso, solía acostarme a su lado hasta que se durmiera. Sabía cuándo estaba totalmente dormida porque sus músculos empezaban a palpitar.
“Después de muchas noches, me di cuenta de que ese temblor de los músculos seguía un patrón. Así fue como se me ocurrió la idea de que este movimiento involuntario tuviera un propósito. Y comencé el experimento.”
El experimento al que se refiere podría ser la respuesta a uno de los enigmas más huidizos de la ciencia: ¿para qué dormimos?
Schouenborg y su equipo de investigación estudiaron durante diez años dos grupos de ratas de menos de dos semanas de vida mientras dormían.
En su entorno natural, en plena noche, las ratas mueven la cola de derecha a izquierda; se trata de un movimiento involuntario que les permite tocar a otro miembro de la camada.
El contacto les aporta seguridad, algo similar a lo que sucede cuando nuestros hijos piden dormir con nosotros.
Este científico sueco dividió las ratas en dos grupos: a uno de ellos les soplaba aire dirigido al lado izquierdo de la cola cuando la movían hacia la derecha, y viceversa, mientras que el otro grupo recibía el aire de forma coherente.
A las dos horas, las ratas del primer grupo empezaron a mostrar un extraño reflejo: si les acercaban un láser al lado izquierdo de la cola, la movían hacia la fuente de calor, y no la apartaban, como sería lógico.
Según Schouenborg, “en un sistema nervioso recién formado, éste podría ser el mecanismo que construye los canales nerviosos desde la médula espinal hacia los músculos, de modo que en el futuro el cerebro reconozca el camino exacto para controlar determinados movimientos en vigilia”.
Cuando nacemos, soñar nos enseña a movernos.
