"El Grito" revela la angustia de Edvard Munch ante un cielo misterioso
Científicos analizaron la obra de Edvard Munch para determinar qué influyó en él durante la creación de una de las pinturas más famosas
Martes, 15 de febrero de 2011 a las 11:11

Ilustración del volcán Krakatoa, en Indonesia (Cortesía)
Alguna vez el artista indicó que su inspiración para pintar la obra fue la angustia que sintió al presenciar “cómo el cielo se volvió rojo sangre” mientras caminaba por las calles de Cristianía, hoy conocida como Oslo, capital de Noruega.
Según un análisis realizado en 2004 por los físicos de la Universidad Estatal de Texas, los tonos del cielo pintado por Munch pudieron ser inspirados por la presencia de cenizas volcánicas en la atmósfera, procedentes de la erupción del volcán Krakatoa en Indonesia en 1883.
La nube de cenizas expulsada por el Krakatoa dio como resultado amaneceres y atardeceres de fotografía por todo el mundo en los años siguientes, durante su recorrido por la atmósfera: primero en el hemisferio sur, luego en el ecuador y por último en latitudes altas del hemisferio norte, en donde se encuentra Noruega.
El Grito es, entonces, una evidencia artística de lo que fue registrado por la Sociedad Real de Londres en un documento titulado: “Descripciones de los inusuales crepúsculos resplandecientes en varias partes del mundo en 1883-4”.
Pero la pintura no sólo expresa angustia, también la provoca en sus espectadores. ¿Cómo lo logra?
